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Milan Kundera mezcló filosofía e ironía para explorar la naturaleza humana



Por Michael Kahn

PRAGA, 12 jul (Reuters) – El novelista checo Milan Kundera, que satirizó los regímenes totalitarios y mezcló la ironía oscura con reflexiones filosóficas para explorar la condición humana, ha muerto, dijo el miércoles una editorial con la que trabajó. Tenía 94 años.

El autor de “La insoportable levedad del ser” recibió elogios por su estilo a la hora de describir temas y personajes que flotaban entre la realidad mundana de la vida cotidiana y el elevado mundo de las ideas. Rara vez concedía entrevistas y creía que los escritores debían hablar a través de su obra.

Su primera novela, “La broma”, publicada en 1967, ofrecía un mordaz retrato del régimen comunista checoslovaco.

En un momento en el que los reformistas checos intentaban establecer un “socialismo con rostro humano”, la novela fue el primer paso en el camino de Kundera de miembro del partido a disidente exiliado, apodo que desdeñaba.

En 1976 declaró al diario francés Le Monde que calificar sus obras de políticas era simplificar demasiado y, por tanto, ocultar su verdadero significado.

Un año antes, Kundera había sido incluido en una lista negra tras criticar la invasión soviética de 1968 y, finalmente, se vio obligado a emigrar con su esposa Vera a Francia, donde acabó nacionalizándose.

Su primera novela como emigrante fue “El libro de la risa y el olvido” (1979), una historia escrita en siete partes que mostraba el poder de los regímenes totalitarios para borrar partes de la historia y crear un pasado alternativo.

Aunque no es tan conocido como “La insoportable levedad del ser”, publicado cinco años más tarde, el libro cimentó la reputación de Kundera como novelista de referencia entre los críticos, que lo calificaron de obra de genio. También le costó la nacionalidad checoslovaca. Recuperó el pasaporte checo en 2019.

“‘El libro de la risa y el olvido’ se autodenomina novela, aunque es en parte cuento de hadas, en parte crítica literaria, en parte tratado político, en parte musicología y en parte autobiografía”, escribió The New York Times en una reseña.

“Puede llamarse como quiera, porque el conjunto es una genialidad”.

MÚSICA, CINE

Nacido en Brno, la capital de Moravia, el 1 de abril de 1929, hijo de un musicólogo que estudió con el compositor Leos Janacek, Kundera empezó a escribir poemas en el instituto y estudió en la Universidad Carolina de Praga después de la Segunda Guerra Mundial.

Como muchos jóvenes de su edad, se afilió al Partido Comunista, pero más tarde fue expulsado. En la década de 1960 impartió clases en una academia de cine, entre cuyos alumnos se encontraba Milos Forman, uno de los creadores de las películas de la Nueva Ola checa.

Durante su exilio, el autor mantuvo una gélida relación con su antigua patria, escribiendo sus nuevas obras en francés e incluso impidiendo que algunas de sus novelas se tradujeran al checo. Una vez dijo en una entrevista que se consideraba más francés que emigrante.

Pero Kundera nunca perdió la conexión con su tierra natal y muchos de sus libros transcurrían en la nación que lo vio nacer. Después de la Revolución de Terciopelo de 1989, que derrocó al régimen comunista, rara vez visitaba públicamente su país y prefería hacerlo discretamente para visitar a amigos y familiares.

Kundera vivió la mayor parte del tiempo alejado de la luz pública, pero en 2008 hizo una declaración pública para desmentir una información según la cual había delatado como espía a un joven piloto en 1950, quien pasó por minas de uranio y cárceles durante 14 años.

“No es cierto, el único misterio que no puedo explicar es cómo llegó mi nombre hasta ahí”, dijo.

Traducido a más de 20 idiomas, Kundera ganó varios premios literarios, entre ellos el Prix Europa-Litterature por el conjunto de su obra.

En 1973, su “La vida está en otra parte” ganó el codiciado Prix Médicis de Francia a la mejor novela extranjera y “La despedida”, una farsa sexual moderna ambientada en un balneario de Europa del Este, ganó el Premio Mondello de Italia en 1978.

Fue propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura, pero nunca lo ganó.

Al recoger el Premio Jerusalén en 1985, Kundera dijo: “Me complace pensar que el arte de la novela vino al mundo como el eco de la risa de Dios”.

Kundera explicó lo que le impulsaba como escritor y su desdén por la autorreflexión en una entrevista concedida a The New York Times ese mismo año.

“Sólo una obra literaria que revela un fragmento desconocido de la existencia humana tiene una razón de ser”, dijo en la entrevista. “Ser escritor no significa predicar una verdad, sino descubrir una verdad”.

(Información de Michael Kahn; editado en español por Benjamín Mejías Valencia)

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